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lunes, mayo 20, 2024
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La fortificación de alimentos, arma contra el hambre y la desnutrición

En la lucha por mejorar la salud y el bienestar de los niños menores de 5 años en América Latina, se han revelado preocupantes estadísticas sobre la deficiencia de vitamina A en países como Colombia, Perú y Ecuador. Según datos proporcionadas por el Ministerio de Salud, se ha confirmado que casi el 27% de los infantes en Colombia sufren de esta deficiencia, lo que subraya la importancia de abordar la problemática de la malnutrición en la región. 

 

El aumento de la pobreza y los efectos de la pandemia de COVID-19 han llevado a una disminución en la ingesta de alimentos en toda América Latina, afectando especialmente a aquellos con menor capacidad económica. La reducción en el número de porciones diarias de alimentos ha resultado en una disminución de nutrientes esenciales y proteínas, generando un déficit de micronutrientes en la población. 

 

Es en este contexto que la fortificación de alimentos emerge como una solución innovadora y vital para abordar la crisis de nutrición en la región. Los alimentos fortificados son aquellos enriquecidos con micronutrientes esenciales que ayudan a compensar las pérdidas nutricionales durante el proceso de cocción o suplementan la falta de nutrientes en aquellos alimentos que son deficientes en contenido nutricional. 

 

La fortificación de alimentos puede marcar una diferencia significativa en la vida de los más vulnerables. En el mundo desarrollado, esta práctica puede apoyar una dieta saludable y proporcionar nutrientes esenciales a quienes no obtienen suficiente alimentación de sus comidas. Mientras tanto, en los países en desarrollo, la fortificación de alimentos puede ser un factor determinante entre la vida y la muerte para muchos. 

 

En palabras de Sandra Quintero, consultora de Negocio de Nutrición Humana en BASF Colombia:  

 

“La innovación en nutrición que aportamos desde la industria química es fundamental para abordar la deficiencia de vitaminas y nutrientes en la región. Nuestro compromiso con la investigación y el desarrollo de soluciones nutricionales avanzadas nos permite contribuir al bienestar de las comunidades más necesitadas. La fortificación de alimentos es una herramienta poderosa para mejorar la salud y el desarrollo de los niños y las personas en general, especialmente en contextos de pobreza y escasez de recursos”. 

 

Según datos oficiales de la ONU, un 23,1% de niños menores de cinco años del territorio ecuatoriano tienen desnutrición crónica infantil y, por consiguiente, retraso en su crecimiento. Por lo que adoptar medidas urgentes y se vuelve indispensable para dar atención inmediata de esta problemática a través de la innovación y el trabajo conjunto entre gobierno, empresa privada y comunidades. 

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