Glaucoma, una lucha contra la pérdida gradual de la vista

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El glaucoma -enfermedad ocasionada principalmente por un aumento en la presión intraocular que produce el desgaste de las fibras ópticas[1][1]– es catalogado como la principal causa de la ceguera irreversible en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)[2][2]. En Colombia más de 2.300.000 colombianos sufren de glaucoma, sin embargo, el 50% de ellos no están enterados[3][3], de allí que sean necesarias las formas de detección temprana a partir de visitas a un profesional médico para aumentar las posibilidades de una evolución favorable. 

Para 2040 se estima que 111,8 millones de personas padecerán de glaucoma a nivel mundial.[4][4] Sin embargo, el reto recae en su efecto gradual, que en muchas ocasiones dificulta que el paciente se percate del cambio en su visión. Por eso es considerada como una enfermedad silenciosa pues cuando la mayoría de los pacientes presentan síntomas evidentes, suelen tener una pérdida visual con un progreso considerable. 

Siguiendo a Manuel Uribe, Director Médico de AbbVie para Región Norte, «el diagnóstico es el primer paso para detectar el grado de lesión en cada paciente y empezar un tratamiento inmediato que impida la progresión de la enfermedad, así mismo es necesario tener en consideración las diversas causas que pueden incidir sobre el glaucoma». Entre los principales factores de riesgo se encuentran los pacientes con presión ocular elevada, aquellos con antecedentes familiares de glaucoma, población mayor de 40 años y personas diagnosticadas con hipermetropía o miopía.[5][5] 

 

Para conocer cómo se desarrolla la enfermedad, lo primero que hay que tener en cuenta es que se pierde la visión periférica, pero normalmente el paciente no lo percibe hasta que tiene problemas con la visión central. En adición a esto, los principales síntomas asociados al glaucoma son el dolor en la zona de los ojos y cabeza, náuseas y vómitos, y la aparición de halos de color arcoíris alrededor de luces brillantes.[6][6] 

Héctor Darío Forero, Presidente de Glaucoma Colombia comenta que «la valoración médica es un componente fundamental para obtener un mayor control sobre este padecimiento. Cada actor del sector cuenta con un papel imprescindible y su intervención oportuna garantiza que el paciente obtenga una diferencia considerable en el manejo de su enfermedad y el impacto de esta sobre su calidad de vida»  

Sin duda alguna, esta lucha debe contar con el apoyo de entidades con objetivos en común. Por eso, el trabajo de carácter científico y académico liderado por las asociaciones resulta prioritario para que médicos generales y de medicina familiar otorguen un diagnóstico oportuno de esta enfermedad y remitan al oftalmólogo. La clave recae en la prevención para evitar que una enfermedad imperceptible provoque un daño permanente.